"Lo bueno de los años es que curan heridas… lo malo de los besos es que crean adicción..."
Como dije en mi entrada anterior (Crisis... de los veintitantos...), la vida cambia. TODO cambia, queramos o no. No sabemos qué pasará mañana, pero lo que tenemos claro es lo que estamos haciendo ahora.
Todo esto, viene a una visita fugaz y momentánea en mi enrevesada mente, que me juega malas pasadas y aun que apueste en positivo, siempre me hace perder. Siempre me lleva por caminos difíciles, por que supongo, así, es menos aburrido.
Jugándome al desastre nuestra suerte decidí, que el pasado está pasado, y que un saludo no podría hacer nada de daño. Me equivoqué. Solo era un "hola", nada forzado, una muestra de, que aun que no se tenga ni el más mínimo, demuestra interés. Y de ahí, vinieron las preguntas... ¿qué tal? ¿cómo estas? ¿qué haces? ¿dónde vas?
Pues verás niña... no es que no te quiera contestar, pero te lo digo todo con una frase:
Si nos cruzamos por la vida no me preguntes dónde voy, mira mis ojos y adivina lo que busco y lo que soy.
Y después de todo, de pensar que la vida, el tiempo, los años pasan, he visto que sí, que los años, curan las heridas...
También he descubierto que sí, que los besos, crean adicción...
Pero también he aprendido, que a menudo los labios más urgentes, no tienen prisa dos besos después...
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