Hay noches en las que todo tiende a salirte moog,
En que la madrugada ataca, ignorando por completo al despertador.
Ambigüedad por ambas partes para atreverse a asumir,
Que gusta y jode a la vez cuando la palabra es sufrir.
Musa con traje negro, y cara pintada de blanco,
Erotismo envuelto en cuero, siniestra con aro de santo...
Momentos bien repartidos entre música y alcohol,
En que todo tiende a convertirse en galerías primero-lol.
Secretos que pensabas que no se contarían jamás,
Fueron rayitas de esperanza, tras unas jarras de más.
Conversaciones atravesadas por las confusiones en el baño,
De “te cambio una sonrisa” por un “me hace menos daño”.
Jueces ensangrentados por la injusticia y la veracidad,
Que inclinan la balanza ante una segunda oportunidad.
Momentos que en esos momentos saben a poco,
Que son muy conscientes de darte comeduras de coco.
Instantes que suceden a caricias de comprensión,
De coger la cara con cariño, para el momento de la compasión.
Día sí, día no, día con enfermedad terminal,
Lo bueno, lo malo, se tiene que acabar.
Inesperados remakes de noches que gustan,
Con letras de canciones que tu nombre gritan.
Y aunque muchos digan que todo esto puede salir mal,
¿Qué serían los puntos suspensivos, sin ese punto final?…
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