Te paras a pensar otra vez. Caes al suelo. Sientes dolor...
Y te das cuenta, que la vida está llena de pequeñas cosas y que son por ellas, por lo que merece vivir.
No es que te hayan rajado la pierna en ese mismo momento... es una infección que tenías de antes.
¿Qué es en realidad lo que te aflige?
Eran esos despojos que se acumulan en lo más profundo y que no te dejan caminar. Esas vueltas de mangas. Esos cirros, esos cúmulos...
Ese pequeño grano de arroz que se convirtió en montaña, y ese licor dulce de la maldad que me persigue por callejones estrechos y que me pilla justo en el último momento en que despierto y me doy cuenta de cómo es en verdad la realidad que vivo día a día.
Ese euro de la pasión desmembrada que se paga por el vicio de ver correr...
Ese alquiler de pasiones que regenta tu cuerpo con deseo, y los besos con precio de las donnas que fuman...
Ese atisbo de cariño reflejado y encerrado en cuatro rayas blancas, que delimitan ese espacio que necesitas para acercarte a alguien.
Esa droga de la hormona madre que es quien dirige las acciones por ti. Ese cachito de tu cerebro que pregunta por qué...
Esa huella de la verdad, que registra tus pensamientos para luego dejarte soñar, que estás en esa nube.
Esa parte de ti, que nunca querría despertar. Esa vida que incita a la muerte, esta muerte, que asegura su victoria.
Ese pequeño miedo a tener miedo, esa esperanza de volverte a ver,
Esa parte que me incita, y esa otra que no me deja ser.
Ese "yo" que me caracteriza, esta tierra que mañana pisaré,
Son heridas infectadas, por la madrugada del ayer...Pues mire usted muy señor mío, ¿Que qué es lo que me aflige? pues todo aquello por lo que merece la pena vivir.
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