jueves, 3 de mayo de 2012

... me quedé.

Siéntome un puntito. Ese puntito indefinido. El puntito abstracto. Algo pendiente de darle algún significado. ¿A caso un puntito y coma? No lo sé, pero me gusta más ser un puntito suspensivo...


Un puntito que muere en la nada. Un puntito del fruto prohibido. Un puntito con secuelas en el corazón. Un puntito como éste.


Un puntito que se puede hacer grande con sólo tocarlo. Un punto de confianza. Un punto de bohemia. Un punto que naufraga por la vida.


Y ahí la dejé. Parece que la hubiera abandonado. Todo pareció perderse en ese momento. Un mal gesto, un mal acto. Un mal momento. Ahora soy un condenado que pagaré cara mi salvación. No sé. Todo llevaba a lo mismo. Una discusión no arreglaba nada. Solo daba pie a la siguiente. Ya pisé demasiados cristales...


Un punto abandonado. Un punto y aparte. Un punto que no se refleja. Un punto que se aleja. Un punto que no tiene ganas. Un punto que se muere de rabia. Un punto silencioso. Un punto ambicioso. Un puto al fin y al cabo. Un punto de cabo a rabo.


Y cuelgo mi disfraz de enemistad para disfrazarme de plática y coherencia. Y aun que el traje no refleje todas las transparencias, no quieras ver más allá. Son mis vergüenzas las que tapan.


Conocer a alguien no es difícil. Lo dificil es ver a alguien desnudo. Lo fácil es ver a alguien sin ropa...


Y la dejé olvidar, donde el olvido ahora firma sus acuerdos,
donde se acuerda del olvido, de que los corazones vivos, ya están muertos.


Un puntito. Un punto. Un punto y final.

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