Mariposas que cazan sin manos, me han traído a la memoria aquel blog que abrí con cierta ilusión un día cualquiera.
Ya no me siento a escribir tan frecuentemente como antes. Supongo que no tengo tanto tiempo. Ni ganas. Y lo que más me asusta... no tengo "por qués".
Mi escondite ha sido mi reloj de pulsera. Ahi me refugiaba viendo pasar los minutos, las horas, los días... viendo pasar mi vida.
Veo como la gente se va. Como otra gente intenta entrar. Vaciles.
Sonrisas, subidas de IVA, tontos por ciento, atardeceres, legiones extrangeras, SMS con madre...
Ideas que parecen desordenadas, orden dentro de ideas...
Esto ha sido más o menos el resumen de todo este tiempo.
Solo me queda una despedida... de locura y callejón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario