lunes, 24 de enero de 2011

Mix de realidad...

Empezaré simulando a uno de los grandes con mis pequeños cambios...

"No pasaba de los 20, el mayor de los dos tipos, que vinieron a atracarme el finde pasado..."


Tan ridículo como cierto. Bien es sabido que si por algo se considera este barrio tranquilo, es por la ausencia de atracos (al menos a mis ojos), no hay borrachos chillando por las calles (exceptuando cuando mi ingesta de alcohol es elevada), no hay gente "chunga" por llamarla de alguna manera...

Pues bien. En mi bolsillo empezaba a escasear el dinero, tan cierto como que 2 €, ahora mismo no son nada. Decidí ir al cajero automático a retirar algun billete de mi cuenta (la que ahorro para llegar a numeros rojos), no de gran valor. Pensé, que para el banco eramos números. Números que sacaban dinero de una cuenta con muchos más numeros. Caminé entre el frío hasta llegar al cajero con esa idea en la cabeza.
Nuevas normativas prohiben fumar en bares, claro está... y por eso aquellos 14 ó 15 chavales (de edades tan tristes que iban desde los 14 años aproximadamente, hasta algun hermano mayor de unos 25 años...), estaban fumando dentro de la CAI. Con el fin de no tener problemas, decidí acercarme al otro cajero de la CAI que hay en el barrio, quién sabe, no tendría por qué haber pasado nada, pero no quise tentar a mi suerte.

De camino y después de haber soltado más mierda por la boca que cualquier camión de basura de los que pasaban en esos momentos por el barrio haciendo la ronda, me encontre con los dos chavales citado al principio. El bajito, debía de tener unos 15 años más o menos, y el mayor... de mi edad aproximadamente, se movería entre los 20 y los 22...

Escuchando a Sugarless por los auriculares conectados a mi movil (aprovecho para decir que es un HTC con tecnologia Android...jejeje) iba medio eufórico debido a los berridos que emitia un tal "Adrián Sevillano" mas conocido actualmente como Huecco.

Ellos se fijaron en mi durante 2 segundos y ya giraron la cabeza evitanto el verme. Aun que con la cabeza para el otro lado, sabía que me observaban por el rabillo del ojo, al igual que yo a ellos.

Entré al cajero automatico, y después de poner mi número secreto (es el ****) me dió la opción de retirar dinero a traves de la tecnologia digital. Le di con mi huella digital al numero 20. Al terminar los ruiditos del cajero, me invitó a  retirar mi tarjeta y un billete de 20€.

Salí pensando en que cuando llegara a la asociación, me tomaría una jarrita de calimocho mientras conversara con el reciente camarero añadido a la plantilla llamado Andrés.

Al salir, me fijé en que me seguían observando desde el otro lado de la rotonda que debía cruzar para llegar a mi destino. Cogí fuerzas para aguantar al frío una vez más y salí decidido. Otra vez acompañado de Sugarless pero esta vez con un volumen más bajo para ver si podía escuchar alguna parte de la conversacion que mantenian los dos indivíduos al otro lado.

Cual fue mi sorpresa, cuando vi, que al igual que yo, el mayor de aquella peculiar pareja empezó a cruzar la rotonda en mi encuentro. A pocos pasos de mí, el joven veinteañero, me dijo algo que no pude descifrar a causa de aquel berrido final de la canción. Con cara de extrañado, me quité el auricular izquierdo de la oreja y aquí empezo nuestra ridícula y inútil conversación:

Yo- ¿Qué?
Joven- Que me des todo, venga, el móvil y el dinero.

Lleno de incredulidad me hallaba... nunca me había pasado esto en mi propio barrio, bien que alguna vez tendría que pasarme, pero justo aquella noche...

Yo- Si hombre... - La voz me temblaba, y tengo que reconocer que pasé un momento de miedo por la desconocida situación. Me armé del poco valor que me quedaba y le contesté-  Estoy yo aquí, entrenandome 6 días a la semana para que ahora vengas tú y te resulte tan fácil...

Me quité el otro auricular que llevaba puesto en la oreja derecha, hice un lío con los cables y los metí en el bolsillo, me desabroché un poco la cazadora y ya tenia la mente preparada, cuando para mi sorpresa, la cara de mi "atracador" cambió derrepente. Pasó de tener ese aire tan serio, a escupir una sonrisa de oreja a oreja mientras me dió un golpecito con su mano en mi hombro izquierdo y me decía:

-¡Que no hombre, que era broma!

No creo que fuera por miedo, en realidad no se porqué, pero no quiso volver a pedirme nada más. Todo esto había pasado de ser un atraco a una ¿broma?
Terminé nuestra conversación diciendo:

- Ah, pues bien bien, vale...

Y continué andando.

Cuando me paré a pensarlo, solo se me ocurrieron dos cosas:
La primera, que esto tenía que contarlo de alguna manera para que la gente se aburriera y no considerara importante lo que me pasó (y creo que lo he conseguido)
Y la segunda, podría decirse de muchas maneras pero he encontrado una manera muy resumida, tan resumida que se podria decir con solo dos palabras: ¡Fuck Yeah!

1 comentario:

  1. Lamentable suceso del que no saliste tan mal parado, y desde luego un gran FUCK YEAH.

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