Se ha consumido el reloj,
Me he comido otra porción,
El nuevo día despierta,
Como un ding dong en mi puerta,
Que sabe a agua después de café,
Sabe a caricias después de la riña niña.
Siéntate, a la altura de mi brazos para que mezca despacio tu cuerpo de artesania y
Duermete, bajo el paño tembloroso de los bancos silenciosos de este tren de cercanías...
Se balancea y quizá no me importe marcar desenfreno por verme un idiota romper el encanto tocarme la cola, Se balancea y quizá te moleste que rompa el silencio de los pueblos rotos de calles estrechas bares en penunbra.
Yo estoy cultivando amores bajo el frio de los aromas
Y de los colores vivos donde se difurcan vagas las lagunas de mi necesidad,
Yo estoy cultivando amores en los tiestos remolones que pudren nuestra semillas para recojer maravillas
Que darán paso al orgullo que se aplanca y pide más...
Un nuevo día, ¡Despierta!
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