Me he visto obligado a escribir, llevado por la desesperación, la frustración y alguna cosa más que acaba en -ón. He visto apagarse un sueño (o más bien, diría que no lo he visto encenderse por falta de luz). No solo destrozaron el habitáculo que guardaba todas nuestras ilusiones comprimidas en un corto de 20 minutos, si no que hicieron, que una noche tan preciosa como aquella, nos supiera a poco.
Tengo muchísimas cosas que reseñar de ese día, pero que mejor manera de hacerlo que sin entenderme a mi mismo, así que, aquí dejo mi trocito de historia.
Cuando la vida sigue siendo una puta mierda, yo voy e intento hacer una entrada de buen humor...
Nos pusimos en marcha aquella noche de desvelo y atracción,
guiados por un corto, de luces apagadas, con un gran director.
Nunca fregar fue tan divertido, con compañía de por medio,
con plásticos "mal fregaos", y con la espuma de los sueños.
Conversaciones de autoescuelas de fácil elección,
que hicieron que la palanca revolucionara aquel motor.
Llegamos a paradero algo conocido, con fuerzas de cambiar,
una noche que se apaga, por no tener dónde enchufar.
Enchufes, cables, fusibles y movidas raras sin razón,
Hicieron añicos ilusiones, sin una posible reparación.
Pensamientos asesinos de maleteros de un coche,
que sin ketchup, ni barrancos, no valían esa noche.
Iluminados por la luna, caminamos hacia la nada,
Hasta encontrar la solución para tener ganas.
Y al final, ese corto que grabar tanto deseamos,
lo cambiamos, por una secuencia de... ¿Follamos?
Nos quedamos sin iluminación y nos quedamos con las cabezas amodorradas,
Paradoja, por que las mejores cosas, se hacen con las luces apagadas.
Ya lo he leido; piensa que finalemente todo se resuelve, ya has encontrado lo necesario para "generar" un feliz final.
ResponderEliminarPD. tranqui, ya le he dado de comer al ratón XD